Kazán Arena, uno de los estadios Top de Europa
Regresar a la Rusia europea y hacerlo a través de Kazán parece una transición a propósito al venir de Asia, aunque no lo es. En realidad salió así por el itinerario que armé antes de emprender el viaje, teniendo en cuenta la ubicación de las ciudades y los recorridos más directos entre ellas. En esta enorme urbe la influencia de los tártaros está presente en todos los lugares más emblemáticos por más que desde hace 465 años la República de Tartaristán es parte fundamental del imperio ruso. Kazán es uno de los mayores centros industriales, financieros, comerciales y turísticos del país, algo así como la capital económica de la región del Volga.
Apenas llegamos tenemos una reunión con las autoridades del COL 2018 en el Kazán Arena, estadio en el que el Rubin de esta ciudad juega sus partidos como local. Es un recinto multipropósito que incluso ha albergado competencias internacionales de natación. Un prodigio arquitectónico al que apenas hace falta retocar de cara a la Copa de las Confederaciones 2017 y el Mundial. Sólo se realizan algunas obras en el palco oficial, la renovación de butacas y de algunos accesos. Esta listo para las grandes citas deportivas de estos dos años. También los están sus vestuarios ultramodernos y las salas de calentamiento precompetitivo, provistas de máquinas de ultimísima generación.
El clima que nos ha recibido en Kazán es horrible. Viento fortísimo y arremolinado. Llovizna helada que por momentos se intensifica y hasta duele. No hay paraguas que contrarreste semejante bienvenida. Alyona, una treintañera rubia que impacta visualmente, es la dueña del Kirovskiy Hostel, un apartamento de tres habitaciones rentables en la planta baja de un edificio viejo, situado a 20 minutos en colectivo del casco histórico de la ciudad. Reservamos una, y ella misma, después de mostrarse muy correcta y diligente, nos llama un Uber para que podamos llegar en tiempo y forma y a bajo costo a la entrevista en el Kazán Arena.
Una vez que finalizamos el tour por el estadio, guiados por un colaborador del COL 2018, y cuando el diluvio fuera ya es constante, tenemos la fortuna de que aparece un empleado del gobierno local, casualmente de visita en el estadio por temas concernientes a la Copa del Mundo, quien nos invita a subir con él a un taxi rumbo a la ciudad. Se llama Tim, también es rubio y nos acerca hasta la terminal de trenes en la que debemos adquirir los únicos pasajes que no pudimos recibir antes de partir desde Buenos Aires. Los del viaje a Saransk, la próxima y penúltima escala antes de emprender el regreso a Argentina. Nuevamente los rusos nos vuelven a comunicar con su forma de actuar, que ni la barrera idiomática ni su inglés limitado van a ser obstáculo para que se conviertan en grandes anfitriones de la gran cita deportiva de 2018.
De no ser por Tim, se nos habría complicado mucho llegar antes del cierre a la terminal principal del ferrocarril en Kazán. Una vez cumplido el trámite, es buen momento para comer unas pastas en un restaurante tártaro con inclinación a la gastronomía italiana, visitar un shopping en el centro de la ciudad a metros del Reka (Río) Kazanka, y efectuar algunas tomas fotográficas.
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